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viernes, 30 de mayo de 2014

Un deseo fugaz.




Hace mucho tiempo, allá en el firmamento oscuro y lejano, vivía una hermosa estrellita de ojitos de luz.
Viajaba por el universo al lado de sus hermanitas mayores y visitaba hermosas galaxias llenas de grandes misterios.
Un día, al dirigirse a una de sus muchas aventuras, entre risas y juegos, alzó sus bellos ojos al sol de nuestra galaxia y sintió una gran curiosidad al ver nuestro planeta.
Le pareció hermoso con su color azul intenso.
Tuvo muchas ganas de acercarse a él,  pero sus hermanas no le dejaron.
Le dijeron que era peligroso, y que  las estrellas que alguna vez se atrevieron a ir a él, se perdieron y nunca más regresaron.
Ella no les escucho.
__ ¿Cómo algo tan bello puede ser tan malo?__ Se preguntó mientras se dirigía al lado oscuro de la luna donde dormirían después de su largo viaje.
Desde aquel momento no hacia más que pensar en aquel hermoso planeta del cual se había enamorado.
Un día de tantos, su curiosidad pudo más que todas las advertencias de sus hermanas y apresurándose se dispuso a bajar a la tierra.
Su viaje fue muy largo, pero cuanto más se acercaba, mas se enamoraba, los colores se intensificaban  y esto la incitaba a seguir sin temor.
 Al fin  llegó a las nubes blancas y sus ojitos brillaron de gran emoción. Jugó brincando sobre ellas mientras reía a carcajadas, nunca antes había tocado algo tan suave.
Al bajar un poco más la mirada, hacia el océano, vio que era realmente hermoso, tan cristalino que podía ver el fondo y a las miles de criaturas que nadaban en sus frescas aguas.
Las olas al reventar en la orilla, le salpicaron su carita y esto hizo que riera a carcajadas, pues las gotitas  estaban tan frescas y saladas.
De pronto un soplo de aire le susurró haciendo que mirara hacia los pinos que habitaban la montaña.
Estos bailaban un hermoso vals al compás del viento, se mecían rítmicamente y ella entre sus ramas dócilmente se dejaba acariciar; no podía evitarlo, estaba enamorada de todo ahí y ni siquiera pensaba en regresar a casa.
No supo cuanto tiempo transcurrió desde su llegada, pero estaba feliz, de pronto, al abrir sus ojitos vio un pequeño resplandor como de vela que se salía por una pequeña ventana de una casita vieja que se encontraba en medio del bosque.
Presurosa se dirigió a la ventana y temerosa asomo sus brillantes ojitos por el cristal.
Su mirada se fijo  sobre una humilde cama en la cual estaba acostada una niñita con semblante enfermizo. A su lado una mujer de aspecto cansado cuidaba de ella,  mientras tiritaba de frio y lloraba.
La pobre estrellita sintió pena de la mujer y más aun de la niña, porque al parecer, ella escuchaba el océano, el viento y el vals pero no podía salir de su cama y disfrutarlo.
La estrellita movida a compasión,  permaneció un buen rato junto a la ventana, de pronto la mujer no aguantando más el cansancio y sentada en una vieja silla renca, se quedó dormida
La niña parecía dormir, así que la estrellita se dispuso a irse para seguir jugando, cuantas cosas le faltaban por ver y descubrir de aquel hermoso planeta, pero al darse la vuelta escucho una voz que decía:

Estrellita fugas que surcaste los cielos,
un deseo me has de cumplir,
quiero jugar en las nubes,
quiero bailar, quiero reír.

Quiero sentir el agua salada
y respirar la brisa del campo
volar sobre las nubes blancas
 y subir con tigo asta lo más alto.

La estrellita asustada al girar, vio que los hermosos ojitos de la niña estaban cerrados y sus manitas muy juntas frente si, de inmediato se sintió atada como si su voluntad la abandonara. Quiso esconderse pero ya era tarde, una diminuta lágrima corría por la mejilla pálida de la niña que poco a poco se convertía en un débil rayo de luz que se extinguía.

Sintiéndose atraída por aquella cristalina lágrima, se filtró asta el cuarto por una ranura cerca de la ventana y al estar frente a la niña, se despidió de sus hermanas, supo entonces que no regresaría.

Había pasado tanto tiempo que los rayos del sol comenzaban a asomar tras el horizonte, la estrellita sintió tanta paz al ver a la niña que  al final ella también se quedó dormida.
 Por: Beyanira Aguirre

miércoles, 30 de octubre de 2013

Encuentro

Caminaba plácidamente por el jardín, recorriendo alegremente el camino por entre los rosales floridos.
La tarde comenzaba a alejarse serena y los últimos rayos de sol hacían ver el paisaje de un rojizo encendido, como encendida estaba mi pasión en ese momento.
Esperaba ansiosa la llegada de mi amado quien  no tardaría en aparecer.
Hacia apenas unos días me había entregado una carta donde me citaba al encuentro y yo no me hice del rogar, ya que mi corazón enamorado ansiaba verlo..
De pronto, dos grandes ojos azules destellaron en el ocaso y se posaron fijamente en mí.
Aquellos ojos azules con los que un día había soñado, y hoy por fin se hallaban  frente a mí.
Quedé paralizada unos instantes, los suficientes para darme cuanta de cuan enamorada estaba.
El rubor  cubrió mis mejillas que ardían, y el frío  se adueño de mis manos que temblaban de emoción.
El nerviosismo en mi aumentó, cuando aquellos ojos se hicieron acompañar de una encantadora sonrisa. 
Mi corazón latía tan fuerte.
De pronto, la suave melodía de una dulce voz que saludaba enmudeció mi corazón y por poco también  mi voz, ya que con dificultad y timidez respondí al saludo.
Era un momento embriagador, sentía como si el aire se rehusara a penetrar en mis pulmones.
De seguro era evidente lo que sentía en ese momento porque aquella exquisita boca no dejaba de sonreír.
El aroma de las rosas perfumaban todo a mi alrededor y aspirarlo era un deleite, pero no mas que el deleite de aquella mano que apareció entrelazándose con la mía y apaciguando el frío intenso que hacía unos instantes congelaba mis dedos.
Poco a poco es frío abandonaba mis manos y un calor intenso envolvió todo mi  cuerpo.
Alcé  la vista lentamente y con gran emoción me vi reflejada en aquella azul mirada que me dejó hechizada…
Al instante mi voluntad me abandonó y sin pensarlo dos veces caí rendida al deseo de besarle perdiéndome entre sus brazos al final del ocaso.
Escrito Por: Beyanira Aguirre.

lunes, 28 de octubre de 2013

Treinta años de lluvia y un día de sol



Caminaba rumbo a mi casa después de un largo y cansado día de trabajo.
Pensaba en mi pobre gata Kitty tan sola todo el día en aquel apartamento frio y solitario.
Durante el día había sentido una extraña sensación, como un dolor  en el pecho que no podía explicar y temía que fuera a enfermar.
Las grandes nubes grises en el cielo, se juntaron, y en cuestión de minutos comenzó a llover.
Por la prisa, había olvidado mi paraguas, así que después de unos instantes ya estaba toda empapada.
Caminaba muy aprisa con la mirada hacia abajo porque las gotas golpeaban mi rostro, mis pies salpicaban en los charcos y el frio hacia tiritar mis manos.
De pronto, abruptamente tropecé con alguien que también corría por la lluvia, levanté rápidamente la mirada y sentí como mi corazón se exaltaba.
No le reconocí de inmediato, pero, cuando un corazón enamorado se ha entregado, nunca olvida, y mi corazón no  se equivocaba, el si sabía quien era.
Su cabello estaba blanco y sus facciones un tanto fruncidas, pero sus ojos, ¿como olvidarlos?, eran los mismos de hace treinta años.
Aun le puedo recordar perfectamente saliendo del salón de clase, su sonrisa al estar con sus amigos y el destello de su mirada que se escapaba de vez en cuando como si me mirase.
Me quede paralizada frente a el contemplándole fijamente… debí parecerle una loca.
Muy educadamente me preguntó si estaba bien, pero yo permanecía muda ante el.
Solo le sonreí esperando  que me recordara, que pudiera ver a través de mi mirada algo que le hiciera recordar a aquella niña de pecas y cabellos entrenzados que le seguía en los recreos, aquella que crecía y buscaba siempre  un asiento junto a el , solo para verle,  pero… no lo hizo.
A cambio solo me devolvió su sonrisa y viendo que yo estaba bien, siguió su camino bajo el aguacero que arreciaba cada vez más.
Yo… me quede ahí, de pie, inmóvil, viendo con tristeza como se alejaba, igual que la primera vez,  cuando por miedo no me atreví a decirle nunca lo que sentía y lo deje ir de la mano de mi mejor amiga.
Hace unos años atrás, me había dado cuenta de un terrible accidente le había dejado viudo, sentí pena y  quise buscarlo, pero, este maldito miedo me freno nuevamente y no pude… ahora comprendo  que  quizás fue lo mejor.
Hoy, un día lluvioso, después de tantos años,  y por esas cosas del destino nos volvimos a encontrar, solo para darme cuenta de que me engañe todos estos años amando al hombre equivocado, viviendo una vida solitaria, y esperando  un amor que nunca llegaría.
Para él  nunca existí, fui una cara más que con el tiempo se olvida… y aun así,  yo nunca lo dejé de amar.
De pronto el maullido de un pobre gato callejero que se resguardaba de la lluvia en un alero, me hizo recordar a Kitty, quien de seguro me estaría esperando junto a la ventana.
Quise mirarle por última vez pero había desaparecido con la lluvia, así que eche a correr esperando llegar pronto a casa.

Es extraño, pero el dolor en el pecho, desapareció también.

viernes, 25 de octubre de 2013

Besos de mariposa



















Cuenta la historia que hubo una niña llamada Valentina,  cuyo corazón se enamoró del hijo de un leñador que vivía en las montañas.
Los  padres de ambos se oponían a esa relación, ya que eran muy jóvenes,  pero todos sabemos que para el amor no hay edad.
El leñador daba mucho trabajo al niño para tenerle ocupado y así olvidase esa idea de ver a la niña. Los padres de la niña, la castigaban duramente cada vez que ella lograba verse con el.
Se  amaba y ambos  sufrían  mucho porque aunque eran muy jóvenes, su amor era puro y verdadero.
El niño cuando tenía una oportunidad, bajaba al pueblo para verla, pero el padre de la niña no permitía que se acercara a su casa, así que el niño se conformaba con sentarse en la rama de un árbol a la orilla del camino y verla de lejos por la ventana.
La niña con su dulce sonrisa se asomaba y le lanzaba de cuando en cuando besos en forma de mariposa, para que pudieran volar a sus labios, mientras que el niño estiraba sus manos y  los atrapaba para guardarlos en su corazón.
Así se amaron por mucho tiempo, lejos el uno del otro.
Todo el pueblo sabía la situación y aunque algunos la criticaban, otros se maravillaban del  amor que los unía aun en la distancia.
Con los años, fueron creciendo, él más fornido, ella más bella y su amor crecía con ellos.
Una mañana muy temprano el niño ya joven, se puso ante su padre y le dijo:
__Padre, he sido obediente a tus deseos, he trabajado a tu lado y he aprendido el oficio  gracias a ti, ahora,  he decidido hacer mi vida y bajaré al pueblo, buscare  a Valentina y la haré mi esposa.
El padre comprendió que su hijo ya era un hombre y aceptó que aquel amor no era un capricho, ya que había podido sobrevivir al tiempo y los obstáculos, así que tomándole la mano le dijo:
__ ¡Ve con Dios hijo!, ve con Dios.
El joven estaba muy contento y su alegría no cabía en su pecho, por el camino recogía cuanta florecilla silvestre encontraba, hasta que formó un hermoso ramo lleno de color y perfume, ramo que pondría sobre las blancas, suaves y delicadas manos de Valentina, su amada Valentina.
Pensaba en ella,  en su sonrisa y en sus besos que no serían ya nunca más  de mariposa. 
Pronto llegó al pueblo, y vio que una gran multitud se reunía.
No sabía que pasaba, así que se acercó para poder ver mejor.
Mientras caminaba hacia el tumulto, algunos que lo veían decían:
__ ¡Pobre chico!
Una sensación extraña se apoderó de él y su corazón se exaltaba sin razón.
Las exclamaciones de la gente y algunos sollozos comenzaron a asustarlo, así que se dio prisa, cuando llegó al centro del gentío no creía lo que sus ojos veían.
El padre de Valentina sostenía a su hija en brazos, mientras que la madre lloraba desconsolada a su lado suplicándole perdón.
Valentina estaba pálida, de sus ojos cerrados brotaban unas cuantas lágrimas y entre sus manos cerradas tenia una nota en la cual estaban dibujados unos besos de mariposa.
El pobre joven estaba atónito y sin pronunciar palabra, solo miraba con horror.
La gente comentaba entre si:
__ No debieron obligarla.
Se dice que  hace algunos años Valentina había enfermado, con el tiempo se volvió de gravedad, pero esto el joven no lo sabía.
El medico había ordenado que  no se le dieran disgustos porque su delicado corazón no lo soportaría.
El padre no conforme con el diagnóstico busco un médico de ciudad, el cual no dudó en verla y esto les llenó de alegría,  lo que no pensaron  fue que dicho médico se enamoraría de ella y la pediría para esposa.
Los padres muy contentos aceptaron, pero Valentina no quería, su corazón era del joven leñador y esto le causó angustias.
Angustias que se hicieron  cada vez más fuertes porque su padre no perdía oportunidad para convencerla de que desposarse con aquel médico era lo mejor, pero  esto lo que hacia era enfermarla más y más.
Lo único que la tranquilizaba  eran las visitas clandestinas del joven leñador que con su amor le hacia olvidar toda su pena y dolor.
Esa mañana, ella había decidido fugarse con el joven leñador, porque sabía que su padre jamás le daría el permiso, pero también sabía que si su padre la descubría no podría hacerlo, así que  sobre una nota en blanco dibujo unos  besos de mariposas, que  le entregaría si no pudiese irse con él.
Cuando el joven supo las razones de su muerte perdió la razón y tomando la nota corrió por entre los montes hasta perderse de vista entre las montañas, dejando sobre el cuerpo de Valentina el ramo de flores que había cortado para ella.
Desde entonces nadie le volvió a ver.
Se dice que cada mañana, al cumplirse un aniversario más de la muerte de valentina, miles de mariposas cruzan por el pueblo pasando frente a la ventana de la joven, y  que algunas se posan en la rama donde una vez se sentara el joven leñador.


Aun hoy, cuando se cuenta la historia, los que los conocieron no pueden evitar llorar.
Escrito por: Beyanira Aguirre

martes, 22 de octubre de 2013

Dos corazones


















Eran las tres, la estación estaba llena de gente que esperaba ansiosa la llegada del tren.
Yo me encontraba en la orilla de la estación , esperando también. 
Durante muchos años estuve soñando con ese día y por fin había llegado, las manos me temblaban y mi corazón latía tan fuerte que se podía escuchar a kilómetros.
Hace muchos años , siendo muy joven , inexperta y con falta de experiencia , tube miedo, mucho miedo y no encontré el valor, así que solo me aleje olvidando a mis espaldas lo que después de muchos años comprendí, seria mi única razón.
Fueron muchas las noches que no dormí pensando en mis errores , aquellos que me siguieron cada día.
Lloré y escondía mis lagrimas entre falsas sonrisas, pero en la soledad solo me ahogaban más.
Nadie conocía el motivo de mi tristeza y no me importaba porque mi corazón si lo sabia y me lo reprochaba cada vez que podía.
El viento frió hacia un poco mas dramática la espera y solo anhelaba tenerle en mis brazos y apretarlo con fuerza, sentir su piel y aspirar su aroma, que aunque había pasado ya mucho tiempo, era lo único que no había podido borrar de mi.
No sabía como me miraría , ni como sería su sonrisa , o peor aun , ¿me aceptaría?, ¿seria yo acaso de su agrado?, eran unas de las muchas preguntas que volaban por mi cabeza.
Apenas si tengo un bago recuerdo de cuando lo tuve entre mis brazos por vez primera, antes de ...
La tarde era fría y gris y todas las personas que ahí estaban , tenían puestos gruesos abrigos y bufandas de colores , ya que el frió se intensificaba más, mientras mis pensamientos me traicionaban.
Mis malas acciones, mis equivocaciones, aquellos terribles errores que me marcaron, venían uno tras otro en secuencia devastadora, haciendo estremecer mi alma al punto de casi llevarme las manos al rostro y llorar no solo de tristeza sino de vergüenza.
Sin duda no me alcanzaría la vida para perdonarme y no me importaba , porque lo que realmente me importaba era si él me perdonaría.
Me encontraba sumergida en un poso de dudas y miedos cuando un sonido estrepitoso me hizo volver de mi mente alejada por el sin fin de imaginaciones que se apoderaron de mi durante aquel tiempo.
Era el tren , al fin se acercaba disminuyendo su velocidad.
La gente se amontonaba para recibir a los pasajeros y yo me abría paso entre ellos, no podía contener mi nerviosismo , miraba a los pasajeros bajar de uno en uno, cada quien buscando entre la multitud a sus familiares.
Mis ojos inquietos buscaban alguna señal de él entre las siluetas presurosas de la gente, ya no le recordaba físicamente, pero eso no impedía que le buscara....de pronto, mi corazón dio un salto como si me avisara algo y rápidamente dirigí la mirada a la ultima puerta del ultimo vagón del tren y vi como descendían  unos  pies.
¿Como supe enseguida que se trataba de él?, bueno, la sangre es un lazo muy fuerte y mi corazón no me engañaba.
Me sentí paralizada, quería correr a su encuentro, pero ambos pies permanecían inmóviles , sujetos al suelo.
Mi corazón saltaba incontrolable y el bullicio de la gente se silenciaba , mientras se acercaba a mi.
La multitud se paseaba entre ambos y no podía divisar su rostro, solo de cuando en cuando veía como aquellos  pies se iban acercando por en medio de la gente.
Habían pasado casi 12 años y ahora , estos segundos me parecían toda una vida.
Con cada paso mi corazón traía a mi, incontables miedos, miedo al rechazo, al odio, al dolor.
Poco a poco la gente se fue desvaneciendo entre ambos y pude ver con gran tristeza , dos hermosos ojos azules que me miraban  des conocidamente, como si no le importara el quien era yo  .
No podía juzgarle, realmente para él yo era una extraña que aparecía de repente en su vida , así, sin avisar, no podría esperar otra cosa que no fuera su indiferencia.
Agarrado a su mano estaba ella, la que lo cuido en mi ausencia , la que lo vio crecer y a la que sin duda le dolía esto más que ami.
No se quien estaba mas asustada, si ella porque temía perderle, o yo porque sentía que hacia mucho tiempo le había perdido ya.
Nos quedamos mirando por unos instantes, los mas silenciosos de mi vida, ella con sus ojos llenos de lágrimas que se rehusaban a salir , y yo con mi cara llovida porque no pude contenerme.
El sostenía la mano de ella mientras le preguntaba quien era yo
Con una voz suave y tierna ella se disponía a contestar , pero la detuve, sentí tanto miedo por lo que pudiera decir que no la deje hablar.
El solo me miraba , pero su mirar era tan vacío, buscaba en ellos el indicio de algún recuerdo que me acercara a él pero no pude encontrar nada, para el yo solo era eso , nada, con tristeza supe en ese momento que  me había olvidado.
Comprendí entonces que no tenía caso aparecer en su vida y cambiar todo en su mundo, el cual sin duda era feliz, estaba hermoso, grande y sano, lleno de sueños y esperanzas, cosas que yo no ayude a que tuviera y por supuesto, no le quitaría.
No seria egoísta una vez mas arrebatando su felicidad  y  por primera vez haría lo correcto, le contemplaría asta memorizar su rostro y lo guardaría en mi corazón para llevarlo con migo al marchar.
Voltee mis ojos hacia ella y con un gesto de gratitud me despedí no sin antes acercarme un poco mas a el y  besarle la mejilla.
Acaricie su rubio cabello y me aleje, dejando en ese lugar un trozo de mi alma que se rehusaba a perderle, no sabiendo que desde el primer momento en que lo deje , ya lo había perdido para siempre.
Había caminado unos cuantos pasos, cuando le escuche decir:
___¿Quien es ella madre?
Aquella palabra retumbo en mis oídos y golpeo mi corazón.
Me detuve abruptamente y pensé ... Como una palabra tan pequeña podía doler tanto para quien había perdido el derecho y como enorgullecía a quien con dedicación , amor y desvelo la había ganado, convirtiéndose en un lazo más fuerte que la misma sangre.
Retomé mi camino en el mas solitario de los silencios y me alejé tan pronto como pude, no sin antes escuchar ....
___Nadie hijo .... ¡ven!, 
Ambas lo amábamos , ella para continuar a su lado, cuidándolo y amándolo y yo, para dejarlo ir y que fuera siempre feliz.


Escrito por: Beyanira Aguirre.

miércoles, 26 de junio de 2013

Una esperanza con cada nuevo día



Hecha una mirada en tu interior, no temas mirar mas allá de lo que encierras en ti mismo...

Mira con cuidado cada  espacio que creías vació y comprueba con tus propios ojos que la soledad solo es un estado pasajero y que el vació que creías tener, es solo una necesidad transitoria de algo que anhelabas y que sin darte cuenta. siempre tuviste contigo.
Hecha una disimulada mirada si lo que te preocupa es que te vean reconocer tus errores ...pero no olvides lo mas importante de la vida... "Con cada mañana comienza un nuevo día y con cada día una nueva esperanza".
Mientras respires, podras reparar aquello que dañaste sin saber y si no tiene arreglo... no sufras, comienza de cero otra vez.
Por Beyanira Aguirre 

domingo, 7 de abril de 2013

Corazón de Madre...

El corazón de una madre guarda no solo  los buenos deseos para con sus hijos sino,  aquellas lágrimas santas cuando como hijos le hemos desobedecido, y el perdón con el cual borra nuestros errores para seguir amándonos.
El corazón de una madre es tan infinito como el universo mismo y tan incomprensible, porque aun con el mas grande de los desprecios  encuentra la forma de Amar y perdonar.
Doblega los temores aun así este asustada y calla  sabiamente cuando no hay nada que decir.
El corazón de una madre no se limita aun trozo de carne latente, sino que se expande mas allá de la negación a si misma hasta alcanzar la perfección del amor.  
El corazón de una madre es un misterio que Dios dejo en esta tierra y solo se nos es revelado en el momento que nosotras mismas nos convertimos en madres.

Por Beyanira Aguirre.

sábado, 6 de abril de 2013

Hermanos
















Hermano... querido hermano, recuerdas aquellos días soleados en los que solíamos jugar en el campo. Como corríamos por entre los pastizales y las flores, haciendo volar a las mariposas que se hallaban posadas en ellas, o aquella ocasión en que jugando a  las escondidas te perdiste entre los matorrales y yo te encontré.
Fue un pequeño susto del cual no parábamos de reír... ¿Lo recuerdas?
Yo si  hermano de mi alma, yo si lo recuerdo y todavía rió al recordarlo.
Cuando compartíamos risas y juegos así como alguna pelea  en la cual mamá intervenía siempre con su dulce sonrisa, para que hiciésemos las pases.
¡Que tiempos aquello!...inolvidables sin duda, tan llenos de vida como la primera vez, pero.... solo hay una cosa que no logro recordar y quizás tu sepas y puedas hacérmelo saber... 
Recordar el día en que te lastime tanto como para que ahora hallas decidido olvidarme.


Escrito Por: Beyanira Aguirre.

"Relato inspirado en aquellos hermanos que se distancian  y con el tiempo olvidan el motivo por el cual se distanciaron y anhelan reencontrarse "



viernes, 5 de abril de 2013

Hilos y agujas




Recuerdo a mi abuela, una hermosa señora de años, ¿Cuantos?, no sabría decir con exactitud, pero si les diré que era la mejor mujer del mundo.

Siempre seria, trabajaba mucho  y casi nunca sonreía  tuvo once hijos y a todos amo como a uno solo.
Estaba enamorada locamente de mi abuelo y cuando el se fue, ella sufrió mucho.
El no se fue porque quiso, la muerte se lo llevo contra su voluntad.
Esto le afectó muchísimo, creo que tanto así que envejeció diez años instantáneamente con su partida.
Después de sus quehaceres se sentaba en su vieja silla, creo que tan vieja como lo era ella...  y se ponía a coser.
Sus manos siempre laboriosas no podían estar quietas, lavaba, cocinaba, limpiaba y cocía  hacia sabanas , cobijas y remendaba los calcetines agujerados de sus hijos...
Era una artesana sin darse cuenta lo valiosa que era en verdad.
Una noche comenzó a toser, era una tos seca y majadera como ella decía.
Casi no dormía y aun así se levantaba con las primeras claras del día.
Yo en mi cama , podía escuchar el rastre de sus viejos zapatos en el piso de madera, los cuales solo asomaban sus puntas bajo la larga falda café que era su favorita.
El ruido no me molestaba , al contrario , sabia que a mi despertar , el olor a café fresco y deliciosas tortillas en el comal me estarían esperando.
Era muy hacendosa y nunca se le miraba quieta, corría de un lado al otro en la casa buscando que hacer, sumida en sus pensamientos...
Creo que de alguna manera el estar así, le hacia menos dolorosa la partida de mi abuelo.
En las noches frías siempre teníamos cobijas extras porque ella no paraba de coser.
Una noche no tomo sus hilos ni agujas, solo se sentó en su vieja silla, miraba con cierta tristeza el techo y recorría con su mirada todo a su alrededor, yo entre a la habitación y ella ni siquiera se percato de mi presencia.
estaba muy  sumergida en sus pensamientos, sentí un poco de temor ya que nunca le había visto así.
Después de unos instantes se dio vuelta y me miró, yo quede de pie ahí  mirándola , una leve sonrisa se dibujo en sus labios y extendiendo sus brazos me pidió que me acercara.
Me acerque y en ese momento me dio un abrazo tan fuerte que casi me sentí ahogar.
No entendía lo que le pasaba, pero me sentí tan bien en sus brazos, cálido,  suave , tan lleno de amor, y su sonrisa, me sentía privilegiado al ser el primero en verle sonreír.
Yo cerré mis ojos y  la abrazaba también, así duramos no se cuanto tiempo, cuando alce la cabeza para verle , vi que dormía  no quise despertarla, así que le puse sobre sus piernas  una de las cobijas que aun no había terminado de coser pero que era la que estaba mas cerca en ese momento, y me fui a dormir.
Unas horas después el llanto de mi madre me despertó abrupta mente  y corriendo hacia el cuarto de mi abuela vi que todos lloraban a su alrededor.
No entendía lo que pasaba , mi madre me vio y corrió a abrazarme , cuando lo hizo yo la mire y le dije.....   Creí que dormía.
Han pasado los años y el recuerdo que me traen cada vez que tomo en mis manos hilos y agujas , es la ultima y bella sonrisa que me regalo mi abuela antes de morir.
Escrito Por Beyanira Aguirre

Quiero amarte.


























Quiero amarte cada mañana y sentir que vuelo en tus brazos....
Quiero amarte desde que comienza el día hasta que anochece y sentir tus caricias desnudas sin temor ni pena.
Verme reflejado en tu mirar y escuchar el latir de tu corazón enamorado.
Envolverme en tus cabellos y respirar tu aliento, hacerte mía en amor y sentimiento.
Quiero amarte  y dormirme con tu arrullo, no despertar hasta que  el sol este en lo mas alto del firmamento y finalmente perderme en ti....
Quiero amarte como nunca antes había amado en esta vida.


Por Beyanira Aguirre

Florecita


Erase una vez una hermosa mujer, cuyo corazón no había conocido al amor.
Gustaba de pasar horas en su jardín cuidando las flores mas exquisitas que se puedan imaginar y a cuanto galán se le cruzaba por el camino tratando de enamorarle, con frialdad le respondía un no.
Un día su corazón bajo la guardia  y sin darse cuenta se vio envuelta en lo que sería  su perdición.
Se había enamorado de un joven  que le bajó con sus propias manos el sol, la luna y las estrellas.
Pasaron muchos días y el amor en su corazón florecía como su hermoso jardín, tanto así que segaba su razón.
El joven le amaba y ella le adoraba.
Una noche plateada, bajo los efectos embriagantes del amor y al calor de la pasión, la florecita se entregó a disfrutar el dulce sabor del placer....
Al día siguiente quedaron en verse en un pequeño santuario, para fundir así aquel amor que les quemaba y unir sus almas frente al único testigo... el ocaso.
Ella emocionada espero aquel día con tantas ansias..
Por fin el día  llegó y  ella ataviada de blanco, esperaba impaciente el momento anhelado.
El reloj daba su marcha incansable sin mirar atrás, de pronto, un niño cruzo el jardín asta estar frente a ella, traía entre sus manos una flor , en su bolsillo una carta y en sus ojos la impresión de una fatalidad.
La joven sintió una extraña y  escalofriante sensación  que recorrió todo su cuerpo desde los pies a la cabeza.
Temblorosa tomo la carta y la flor; con sus bellos e intranquilos ojos ,poco a poco fue descubriendo  las letras en aquel papel, mientras  se derramaban de tristeza y mas que tristeza , desamor.
El canalla se había marchado rompiendo así  su promesa, había robado impúdicamente su inocencia y matado de un solo golpe  todas sus ilusiones y sueños.
El sol, la luna y las estrellas , todas ellas en aquel instante habían perdido su candor.
Su dolor era tan agudo que podía sentir su corazón rompiéndose a pedazos dentro de si.

Corrió lo mas que pudo asta llegar al santuario, quería escapar, quería huir, alejarse de todo...... y morir.
En el santuario , su herido corazón no aguanto el peso del dolor y el engaño, esfumándose así como suelen esfumarse los sueños al despertar, se precipitó al suelo del cual ya nunca se levanto dejando sobre su rostro lagrimas y junto a su cuerpo .... una flor.
No tiene perdon quien penetra un jardin para arrancar una flor y dejarla morir...
Por Beyanira Aguirre

Carta de un Adiós..

En esta noche fría y oscura que cobija con su manto negro el valle de mi corazón, estoy  dejando plasmadas en este trozo de papel en blanco, las palabras que mi boca no pudieron expresar cuando lo único que dije tras tu partida fue .... Adiós.
Quizás estén confusas y te cueste un poco leerlas, porque por culpa de unas cuantas lágrimas derramadas, he creado un parchón... pero comparado, mas grande es la mancha de dolor que ahoga hoy mi corazón.
No quiero culparte, no es esa mi intención, no te digo que lo entiendo porque hoy nublada mi razón no puede decir que fue lo correcto o no.
Lo único que entiendo es que estoy sin ti y te extraño...
No quiero aferrarme a un imposible, ni vivir de un pasado que solo me da tristeza, quiero dejarte ir  tanto de mi corazón, como de mi cabeza, no pensarte, no soñarte , no desearte , solo olvidarte.....
He tomado esta pluma, débil como mis emociones , y he escrito todo lo que debí decir frente a ti , pero no tuve el valor y confieso que fui cobarde.
No se si la leerás o la ignoraras, pero en ella derrame no solo mis lágrimas, sino mi ser completo y al cerrar el sobre, serré con el tu recuerdo, no me queda mas que decirte ....Adiós.
Por Beyanira Aguirre

jueves, 4 de abril de 2013

Tras la Ventana.


Hay quienes se limitan a ver la vida como por una ventana, obteniendo así la protección que esto ofrece.
Las diversas circunstancias les han obligado a esconderse tras un cristal y ver pasar el tiempo día tras día y noche tras noche.
El temor al fracaso les ha encerrado el alma y se han vuelto prisioneros de sus propios miedos.
Se conforman con solo ver el ocaso al final del día o la luz de la aurora al amanecer.
Han olvidado lo que es sentir bajo sus pies el camino, lo que es tropezar  y levantarse con una sonrisa, porque sus rostros siempre están serios.
Ya no recuerdan la ultima vez que miraron a alguien a los ojos , o que alguien les miró a ellos.
Habitan bajo la sombra de su soledad y solo abren la ventana de cuando en cuando para respirar, y no morir por asfixia.
Aunque en muchas de las ocasiones ... prefieren morir antes de exponerse a lo que llamaron algún día vida..
Por Beyanira Aguirre.

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martes, 2 de abril de 2013

El espejo de la vida

Hoy comprendí que no se vive completamente si no se perdonan las equivocaciones y los errores.
Si no se sanan las heridas y se olvidan las ofensas.
Si no se ama sin resentimiento y lo mas importante... si no soportas tu propio reflejo al mirarte al espejo.
Solo cuando te hayas  liberado de todo aquello que te opaca y obstruye tu paso por la vida, podrás avanzar a la felicidad y la paz.
Solo cuando te hayas  perdonado a ti mismo, haciendo a un lado el orgullo y mirando con  los ojos de la compasión a los  demás...  solo así comenzaras el verdadero viaje que tanto anhelas.
Por Beyanira Aguirre.

Adiós inminente

Lloran nuestras almas al decir  adiós, al separarse tan abrupta-mente la una de la otra.
Lloran torrentes al sentirse tan solas y saber que aquello que un día las unió tan fuerte  hoy yace tan débil y frágil, 
En medio del frió  y la incertidumbre trataron de aferrarse, se buscaron en la oscuridad de la noche y no pudieron encontrarse.
Un rose, un solo rose hubiese sido suficiente para calmar la angustia de su interior ....
Nos cubrió la gris soledad y ahora no queda nada.
Por Beyanira Aguirre

Amor de madre

La luz brilló cuando por primera vez mire tus ojitos.... y la risa tuvo sentido cuando  me sonreíste.
El amor dio un giro inesperado y se engrandeció, cuando por primera vez te tuve entre mis brazos y una lagrima cristalina brotó de mis ojos por la dicha de tenerte.
Te convertiste en mi alegría y en mis miedos..
Alegría porque  ahora tenia una razón mas fuerte para vivir ...  y mis miedos , porque al levantar la mirada y ver a mi alrededor este mundo, supe que un día me dirías adiós para  emprenderte  por la vida y que  tendría que hacer un gran esfuerzo por prepararte,  para que en mi ausencia pudieses vivir en ella.
Lamento cada instante que no aproveche a tu lado, aquellos segundos que hoy me hacen tanta falta.
Pero me siento tranquila, porque se que  eres feliz y que no me dijiste adiós , sino asta luego...
Por Beyanira Aguirre

domingo, 31 de marzo de 2013

Sanando heridas

Aveces llevas guardado en tu corazón por mucho tiempo sentimientos que deseas sacar de una u otra forma y no te atreves a hacerlo por temor a no ser comprendido, o algunos son tan terribles que no lo haces por no herir a nadie... pero, y tus heridas??? 
Sácales, no importa el que dirán  y si a alguien  hieres, dale tu mano y ayúdale a sanar, pero no mueras por dentro cada día con algo que guardas en tus adentros pudriendo tu alma hasta extinguir tu luz.

Por Beyanira Aguirre.





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jueves, 28 de marzo de 2013

El mandamiento

Dos manos amorosas , tomaron del suelo un puñado de barro, que poco a poco moldearon,  para dar forma a lo que hoy llamarían ... ser humano.
Con sus delicados dedos dio forma,  a cada una de las partes, que tendrían una función, pies, manos,  cuerpo, alma y corazón.
Dos seres diferentes ,  pero iguales a la ves, a uno llamo hombre y al otro... mujer.
Un único mandamiento les dio .. que el amor fuera su sustento y que en tiempos de aflicción no existiera la separación.
Que no olvidaran amarse, ni lo que es el perdón, porque del mismo barro vinieron y un mismo barro son.
Por Beyanira Aguirre.

miércoles, 27 de marzo de 2013

La Florista

Cuenta la historia que en un pequeño poblado vivía una hermosa florista.
Todas las mañanas muy temprano escogía cuidadosamente las flores del jardín que ella misma , con sus delicadas manos cultivaba, para llevarlas a su floristería y arreglarlas en pequeños jarrones que después ofrecía a sus clientes.
Una mañana mientras recogía sus flores, un hombre que pasaba por el camino, al verle quedó profundamente enamorado de ella, así que le ofreció comprar uno de sus ramos , ella, se lo dio muy contenta  mientras le sonreía tímidamente.
Él muy emocionado le  decía que era un escritor que hacía poco había llegado  en busca de inspiración y que al verla a ella supo de inmediato que sería su musa, su inspiración.
Ella sonreía .
También le decía que se hospedaba en el pequeño y único hotel que existía en el pueblo, y que  le agradaría mucho adornar su humilde habitación con un ramo de sus bellas y aromáticas flores.
Esto puso muy feliz a la joven quien desde aquel día no hacia mas que armar con amor aquellos preciosos ramitos .
Pasaron varios días y cada mañana el hombre pasaba por la floristería comprando en cada visita un ramo de flores, esto lo hacia como pretexto , pues lo que en realidad  hacia era aprovechar esa visita para deleitarse contemplando a aquella hermosa niña de ojos claros.
Por su parte la joven , desde temprano tenia preparado ramos hermosos , esperando casi impaciente la visita de aquel hombre que ya comenzaba a ganar su corazón.
Cuando ambos se miraban todo a su alrededor desaparecía, eran felices aun así no se dijeran nada.
Una mañana de tantas el hombre llegó como de costumbre, ella le recibió con una dulce sonrisa, él compro un ramito de violetas, pero  esta ves su mirada era triste, como si algo muy dentro de sí le atormentara.
La joven no quiso preguntarle nada por temor a ser inoportuna, así que le entregó el ramito de violetas y vio como el joven se retiraba sin nada que decir.
Desde ese día , la visitas eran menos y aveces ya ni compraba las flores, así paso el tiempo asta que un día , solo paso por en frente de la floristería , se detuvo frente a la puerta, la miro a través del cristal y bajando la mirada tristemente se marchó...
Pasaron desde ese entonces varios días que el hombre no apareció por el lugar y esto la ponía  muy desconcertada, no entendía nada y lo que era peor , estaba sufriendo aquella indiferencia pues sin darse cuenta se había enamorado de aquel hombre.
Una mañana despertó decidida a saber la razón de la indiferencia repentina, no permitiría que se burlara de sus sentimientos, el no tenia derecho a ilusionarle y después , como si nada, matar aquella ilusión así porque si.
Cerro la floristería y se dirigió al hotel donde se hospedaba aquel ser insensible y caprichoso, así pensaba ella de él en aquel momento.
Llegando al hotel, subió las escaleras y toco la puerta, tenia tantas preguntas en mente que no sabia por cual comenzar cuando lo tuviese en frente.
De pronto la puerta comenzó a abrirse lentamente y una mano arrugada asomó, ...era una viejecita.
Pensó que se había equivocado de cuarto, así que se disculpo con la anciana y cuando se disponía a marcharse la anciana le retuvo mientras le decía:
___ Eres exactamente como dijo que eras.
La joven se detuvo  y volteando hacia ella , vio que la anciana abría un poco mas la puerta mientras la invitaba a pasar.
Al entrar vio sobre la mesa, en un pequeño florero, uno de su ramos, aquel que fuese el ultimo que le vendió  al hombre cruel que le había engañado.
Era su habitación, sin duda lo era, el ramo estaba tan marchito y triste como lo estuvo ella al darse cuenta a través de las palabras temblorosas de la anciana ,  que aquel hombre era su hijo, un gran escritor , generoso romántico y alegre, al que nunca había visto tan feliz a sabiendas de que moriría por una extraña enfermedad que le aquejaba.
____ En este pueblo encontró la paz, sus miedos se esfumaron y la soledad ya no significaba nada para él___ decía la anciana , quien secaba de cuando en cuando las lágrimas mientras continuaba .
____Me dijo en su última carta que había encontrado su musa, su inspiración.... su amor, y que lo único que lamentaba era no poder decirle cuanto le amaba, así que escribió todo aquí .. en esta carta y me pidió que dado el momento, yo sabría a quien entregarla y ese momento llegó, y se que es para tí.
La joven no podía contener el llanto, después de todo el enojo y la rabia que sentía , ahora solo podía sentir vergüenza , lo juzgó sin razón y esto solo aumentaba su pena.
Tomo aquella carta y corrió a su casa donde lloró amargamente, tenia tanto miedo de leer aquellas letras.
Cuando por fin se decidió , abrió la carta y sus ojos comenzaron a deslizarse por aquellas cuatro lineas que decía así:


Tuve tanto miedo a la muerte,  a la soledad y al olvido,
mas cuando llegue a este lugar , me encontré con tigo ... 
Devolviste el sentido a mi vida, diste una razón a mi corazón,
la primavera floreció en mi y te ame con locura y devoción.
Ahora no tengo miedo, solo una gran tristeza,
porque sin querer irme me alejo, y a ti sola , entre flores te dejo
Tuyo por siempre... 

Aprisionando aquel papel contra su pecho, se levantó y tomando un manojo de violetas se encamino al sitio donde le habían sepultado , al llegar colocando las violetas en el suelo lloró...
Por Beyanira Aguirre

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